
Al igual que Pablo en Atenas, hoy estamos llamados a predicar a ese mismo Dios, el Dios no conocido, muchos dirán, pero si hoy conocemos perfectamente a ese Dios, y yo pregunto, ¿Le conocemos verdaderamente? O es solo una imagen mas que nos hemos hecho de Dios.
Entre los atenienses de la época de Pablo y el mundo actual no existe mayor diferencia en cuanto a la religiosidad, muchos sin saberlo o sin aceptarlo, andan en la búsqueda de Dios y producto de ello la oferta de dioses y religiones es múltiple y variada, sin embargo, el único y verdadero Dios, el omnipotente sigue siendo El Dios no conocido y tal como sucedió en el areópago, los que escuchan de él a veces se burlan, otras veces se interesan sin aceptarlo y los menos le aceptan.
Peor aun es lo que sucede con algunos que dicen conocerle y que sin embargo solo lo muestran como un hacedor de milagros, sanidades y dador de prosperidad, ellos lamentablemente tampoco le conocen, solo hacen una caricatura de Dios para beneficio propio.
Es nuestra misión mostrar al mundo a Jesucristo y decirles que "En ningún otro hay salvación" (Hechos 4:12), "que no hay otro mediador entre Dios y los hombres" (1ª Timoteo2:5), "que el que en él cree, aunque esté muerto vivirá" (Juan 11:25), "Que Jesús es el camino, la verdad y la vida y nadie ira al Padre sino por él" (Juan 14:6), cuando le conozcan, "conocerán la verdad y la verdad os hará libres" (Juan 8:32).
Nuestro Dios no es un dios más, él es el GRAN YO SOY, el que nos da vida y vida en abundancia, el que promete guiarnos más allá de la muerte.
Hoy en día millones mueren sin conocerle, es tiempo de presentar al mundo a ese Dios no conocido y así cumplir con la gran comisión que el mismo Señor nos encomendó.
Que Dios les bendiga.